Primera acción urgente: detener la deforestación y la degradación ambiental Capítulos Primera acción urgente: detener la deforestación y la degradación ambiental 1.1 Oportunidad de cooperación: Plataforma regional de monitoreo y gestión de información y conocimiento 1.2 Sinergia: Estrategia regional de combate a la minería ilegal 1.3 Sinergia: Estrategia de Manejo Integrado del Fuego Los factores que impulsan la deforestación y degradación ambiental en la Amazonía varían entre los ocho países de la región. Pese a las diferencias (ver detalle en información comparada 1), en los últimos 20 años, la conversión permanente de áreas forestales y el daño progresivo de los ecosistemas no solo han aumentado, sino que se han desarrollado a través de patrones similares. De acuerdo con la RAISG[4] (2022), cerca del 17% del bioma está deforestado y más del 26% está en proceso de degradación. Dinámicas de acaparamiento de tierras, expansión de áreas para uso agropecuario, tala indiscriminada, minería ilegal y construcción de infraestructura no planificada, aunque con impactos que varían según el contexto de cada país, son determinantes en la transformación del paisaje amazónico. Además de generar deforestación y degradación, estas dinámicas ilegales afectan directamente a los pueblos indígenas y comunidades locales que dependen del bosque para su pervivencia física y cultural, e impactan procesos ecológicos y socioeconómicos a mayor escala. Asimismo, dinámicas legales, las vinculadas principalmente a las industrias extractivas (en particular la explotación petrolera y las concesiones mineras), la construcción de grandes obras de infraestructura y la generación de energía hidroeléctrica, aunque en grados y escalas diferenciadas (RAISG, 2020), también generan un alto grado de presión, particularmente en zonas periféricas del bioma (Ibid). Frente a estas dinámicas es fundamental la implementación de salvaguardas sociales y ambientales adecuadas para la región. Dado que la deforestación representa una parte significativa de las emisiones en la mayoría de los países amazónicos, todos han desarrollado diferentes estrategias para su abordaje (ver información comparada 2). Entre las principales estrategias comunes se destacan: Áreas protegidas, territorios indígenas y corredores ecológicos: Brasil, Colombia y Perú han fortalecido estas áreas reconociendo su papel en la mitigación del cambio climático. Perú, Ecuador y Brasil han avanzado en la creación de corredores ecológicos y la gestión conjunta de ecosistemas compartidos. Promoción de prácticas agrícolas sostenibles: Ecuador y Brasil han incorporado políticas de restauración de ecosistemas degradados con enfoques productivos. La experiencia en el desarrollo de modelos de producción sostenible y libre de deforestación de Ecuador y las medidas para el fomento de la agroforestería de Brasil, Perú, Ecuador, Suriname y Guyana pueden guiar el diseño de estrategias regionales que reduzcan la presión sobre los bosques. Control de actividades ilegales a través de sistemas de monitoreo: aunque todos los países cuentan con sistemas de monitoreo (ver información comparativa 3), sus tecnologías y capacidades varían. Brasil, Colombia y Perú han realizado inversiones significativas en tecnología de monitoreo satelital y podrían ofrecer apoyo técnico a países con menos infraestructura en este ámbito, como Guyana y Suriname. Iniciativas de monitoreo satelital conjunto, como la que ya existe entre Brasil y Colombia, representan una oportunidad clara de cooperación regional, que podría ampliarse a otros países, como Bolivia y Perú, donde la minería ilegal y la expansión agrícola siguen siendo amenazas importantes. Iniciativas y programas REDD+: Ecuador, Guyana, Surinam y Brasil, han avanzado en la implementación de estos programas. Sus experiencias pueden ser compartidas con Bolivia o Venezuela, que enfrentan mayores desafíos en la implementación. La experiencia de Ecuador en el desarrollo de Planes de Implementación REDD+ con la Confederación de Nacionalidades Indígenas Amazónicas ofrece elementos y aprendizajes para el diseño de programas regionales que aborden las necesidades diferenciadas de éstos proyectos en territorios indígenas. Estas estrategias se han desarrollado principalmente a nivel nacional. Su mayor efectividad -particularmente en cuanto al control de actividades ilegales que operan a una escala transnacional- requiere la acción coordinada. De estas estrategias emergen sinergias y oportunidades que tienen el potencial de adoptar un enfoque regional. de actividades ilegales que operan a una escala transnacional- requiere la acción coordinada. De estas estrategias emergen sinergias y oportunidades que tienen el potencial de adoptar un enfoque regional. Próximo1.1 Oportunidad de cooperación: Plataforma regional de monitoreo y gestión de información y conocimiento