Reflexiones Finales

Los esfuerzos y recursos destinados a mantener la integridad de la Amazonía –uno de los biomas de mayor importancia para el equilibrio del planeta– deben considerarse una inversión estratégica para el bienestar a largo plazo, tanto de los países amazónicos como de la humanidad en su conjunto[24]

Si bien el crecimiento económico y el desarrollo son objetivos legítimos y fundamentales para los países de la cuenca amazónica, es crucial encontrar un equilibrio que permita el uso responsable de sus recursos naturales y que no comprometa la sostenibilidad del bioma a largo plazo. Las alarmantes señales de que la Amazonía se aproxima a un colapso, debido a las crecientes y aceleradas tasas de deforestación y degradación, junto con la intensificación de eventos climáticos extremos, ponen de manifiesto el cambio de rumbo necesario. Un cambio de rumbo cuyas medidas partan de una visión sistémica del bioma y propicien una cooperación regional articulada. 

Aunque los países amazónicos han desarrollado diversas estrategias nacionales para abordar los desafíos del bioma, su mayor impacto depende de la coordinación regional, pues la acción fragmentada genera respuestas aisladas de baja efectividad. Dado que muchas de las dinámicas que amenazan la Amazonía operan a escala transnacional, una mayor coordinación permitirá respuestas efectivas en el control de actividades ilegales, y abrirá nuevas oportunidades para un manejo conjunto y sostenible de la región. Así, la cooperación entre los países amazónicos es uno de los fundamentos para lograr una protección efectiva y duradera, fomentando acciones que beneficien de manera equitativa a todos los involucrados. La OTCA representa un espacio sólido para la coordinación de estos esfuerzos.

Las seis acciones urgentes identificadas integran medidas de conservación, desarrollo sostenible y acción climática. La agenda de cooperación regional propuesta a través de éstas acciones representa un horizonte de trabajo integral, que busca ser coherente con la dinámica interconectada en la que funciona el bioma. Por esta razón, todas las acciones, aunque se presentan de manera separada, tienen puntos de conexión e interacción que generan complementariedades, se potencian o generan condiciones habilitantes entre unas y otras. 

El llamado reiterado en este análisis a contar con un conocimiento más integral del bioma, que contemple tanto diferencias como similitudes entre países, permitirá definir con mayor claridad las acciones que contribuyen a los compromisos internacionales e identificar consensos entre los países y posiciones conjuntas de cara a diferentes escenarios. Como parte de este enfoque y de cara a los próximos espacios internacionales, como la V Reunión de Estados Parte del Tratado de Cooperación Amazónica y la COP30 del CMNUCC, que se celebrará en Brasil, se identifican y proponen temas comunes con potencial para construir una visión amazónica compartida. 

Las propuestas derivadas de este análisis presuponen el trabajo en conjunto y bajo alianzas estratégicas entre gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales, sociedad civil, científicos y el sector privado. La multiplicidad de conocimientos, experiencias y lecciones aprendidas que esta diversidad de actores representa es fundamental para continuar y potenciar lo que funciona, así como para abordar los problemas comunes que aún requieren solución a través de acciones coordinadas y de largo plazo. Solo a través de un compromiso sostenido podremos garantizar la continuidad de las condiciones que hacen posible la vida en el bioma.