Un nuevo rumbo: del diagnóstico a la acción conjunta

¿Cómo se llevó a cabo el proceso y la metodología de análisis?

Este documento se fundamenta en un análisis comparativo realizado en 2024, que examina las políticas y estrategias adoptadas por los ocho países miembros de la OTCA para proteger el bioma amazónico y avanzar en el cumplimiento de sus metas en biodiversidad y cambio climático. El estudio, de carácter ilustrativo y no exhaustivo, ofrece una visión general de cómo estos países están abordando sus compromisos internacionales. A partir de estas experiencias, se identificaron seis acciones urgentes que estructuran las sinergias y oportunidades para fortalecer la cooperación regional, y cuyo enfoque busca enfrentar los desafíos ambientales, climáticos y sociales asociados a la proximidad del punto de no retorno del bioma.

La priorización de estas seis acciones urgentes también se basó en un análisis de las demandas y perspectivas expresadas por la sociedad civil, el sector científico y académico, y los movimientos sociales de la región. En particular, se consideraron cuatro manifestaciones internacionales que reflejan un amplio consenso regional sobre las prioridades y medidas necesarias para enfrentar las amenazas que afectan a la Amazonía:

  1. La Declaración de Belén.
  2. Los Diálogos Amazónicos y la Asamblea de los Pueblos de la Tierra por la Amazonía –organizados por el Foro Social Panamazónico (FOSPA), la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y la Alianza Mundial por la Amazonía (AMA)– que recogen los aportes de diversos sectores de la sociedad hacia una visión integral para la protección y el desarrollo sostenible de la región.
  3. Las resoluciones de la XIV Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OTCA (noviembre de 2023), que formalizan los instrumentos para implementar la Declaración de Belén y ratifican compromisos para fortalecer la cooperación regional.
  4. Las metas climáticas y de biodiversidad establecidas en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) y en las Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad (EPANB) de los países miembros del TCA.

El análisis de estas fuentes permitió identificar áreas prioritarias para la cooperación regional, y fue complementado a partir de un diagnóstico elaborado con base en informes nacionales realizados por expertos de cada país amazónico. Para ello, se empleó una metodología estandarizada que facilitó la recolección y el análisis comparativo de la información. El uso de un formulario común aseguró la coherencia del enfoque, permitió reconocer sinergias y facilitó la detección de oportunidades para fortalecer la acción regional conjunta. A continuación, se describen las fases clave de este proceso:

Fase 1: Herramientas de recolección de información

Se diseñaron y acordaron herramientas para la recolección y sistematización de información durante un taller metodológico que reunió a los expertos. Estas herramientas permitieron estandarizar el tipo de información, el formato y el nivel de análisis necesario para promover discusiones regionales constructivas. 

Fase 2: Etapa de revisión documental  

En esta fase cada experta/o se enfocó en recopilar información vinculada al contexto nacional de cada país, analizando el marco legal, político y ambiental en relación con las seis acciones urgentes. Se recogieron datos cuantitativos clave sobre la situación ambiental en cada país, como el porcentaje de deforestación en los últimos 20 años, la cobertura de áreas protegidas y territorios indígenas, así como los principales riesgos climáticos. Estos datos permitieron un análisis comparativo entre los países amazónicos, principalmente en temas clave como deforestación, conservación, reforestación y riesgo climático. 

Las expertas/os también identificaron y analizaron las principales estratégias nacionales o políticas públicas “bandera” relacionadas con las acciones urgentes. Estas políticas fueron seleccionadas bajo criterios de impacto regional y alineación con marcos globales como la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB), la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Adicionalmente se revisó la participación de cada país en programas de cooperación regional y acuerdos multilaterales. Finalmente, se mapearon sinergias y oportunidades concretas de cooperación regional en torno a las seis acciones urgentes. 

Fase 3: hallazgos y reflexiones finales 

Durante la última fase se llevó a cabo una reunión presencial orientada a identificar, desde una mirada regional, las sinergías y oportunidades de cooperación claves para proponer una posible estrategia de acción conjunta que pueda ser impulsada por la OTCA.  

¿Cuáles son las seis acciones urgentes que enmarcan las sinergias y oportunidades?

Las seis acciones urgentes identificadas como esenciales o ineludibles para evitar el colapso del bioma amazónico son:

  1. Detener la deforestación y la degradación: mantener la integridad de la Amazonía exige frenar de manera inmediata la pérdida de bosque y la degradación de los ecosistemas. Para ello es imperativo abordar los factores que impulsan la deforestación y degradación forestal. 
  2. Garantizar la conservación y uso sostenible de los ecosistemas amazónicos: es fundamental la declaración y gestión de Áreas Naturales Protegidas (ANP), la creación y protección de territorios indígenas (TI) y el fomento de otras medidas de conservación basadas en áreas (OMEC). 
  3. Promover la restauración ecosistémica: restaurar tanto las áreas degradadas como aquellas deforestadas, exige integrar enfoques ecológicos y productivos que beneficien a los pueblos indígenas y comunidades amazónicas mediante la generación de ingresos y protección de medios de vida.
  4. Reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia frente al cambio climático: dado el contexto actual de eventos climáticos extremos en la región (como sequías, inundaciones e incendios, entre otros), es imperativo aumentar la capacidad de adaptación de los ecosistemas amazónicos y sus pobladores. La protección y gestión de las fuentes de agua y los sistemas hídricos tienen un papel crucial y serán determinantes en el impulso a esta acción.
  5. Promover economías sostenibles, resilientes, inclusivas y de bajo carbono: la protección de la Amazonía solo será sostenible si se desarrollan alternativas económicas que mejoren la calidad de vida de sus habitantes sin recurrir a la explotación destructiva de los recursos naturales.
  6. Fortalecer los derechos territoriales y de consulta y consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas y comunidades locales: ninguna de las acciones anteriores puede implementarse sin garantizar los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales, quienes han conservado gran parte de la Amazonía y deben participar activamente en las decisiones que afectan sus territorios.

Avanzar en estas acciones requiere una cooperación regional efectiva y participativa. La articulación ofrecida por la OTCA es el escenario ideal para coordinar esfuerzos entre gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales, sociedad civil, academia y sector privado. Fortalecerla y generar condiciones que habiliten su acción efectiva es fundamental tanto para el cumplimiento de los mandatos de la Declaración de Belén, como para coordinar esfuerzos y movilizar fondos internacionales destinados a la Amazonía. 

¿Cuál es la estructura del documento?

Este documento está organizado en cuatro partes: la primera parte se enfoca en desarrollar las seis acciones urgentes y ofrecer horizontes de trabajo basados en la identificación de sinergias y oportunidades para la cooperación regional. Asimismo, y a partir de una revisión de las resoluciones adoptadas por los países amazónicos en el ámbito de la OTCA, se precisa el rol que la organización puede tener para promover una cooperación efectiva entre los países. La segunda parte, destaca el modo en que las sinergias y oportunidades se alinean, involucran o impactan las metas y compromisos internacionales sobre biodiversidad y clima que los países miembros de la OTCA han asumido, y la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La tercera parte, sugiere posibles posiciones conjuntas que los países amazónicos pueden adoptar en diversos espacios de negociación multilateral. Finalmente, la cuarta parte ofrece información comparada sobre la situación de cada país respecto a las acciones urgentes, particularmente sobre las estrategias que han implementado para abordarlas.